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14 de December, 2018

ICONS: Vivienne Westwood part II

ICONS: Vivienne Westwood part II

Vivienne punk

Mientras los escaparates del 430 de Kings Road en Chelsea de 1974 lucían con prendas de látex, cremalleras, correas, tangas, ligas y medias de rejilla, una nueva oleada de grupos de rock cada vez más potentes y críticos conforman el ya más que consolidado movimiento punk.

Grupos como los Sex Pistols, the Clash, the Ramones, the Damned, the Dictators... y Dead Boys, the Stooges, the Velvet Underground o the New York Dolls al otro lado del charco, ponen banda sonora al proceso de pérdida de las colonias; al avance de la globalización, del neoliberalismo y del capitalismo; al mayo del '68; a la liberación sexual; a la segunda ola del feminismo; al arte conceptual; a la postmodernidad...

El enaltecimiento del amateurismo, el espectro de lo roto, lo anárquico, lo contestatario, lo antisistema, terminan de dar forma a la estética y filosofía punk. La indumentaria deja de estar al serivicio de la belleza y pasa a estarlo de la reivindicación, convirtiéndose las prendas y el propio cuerpo en soporte de comunicación. El punk es político y rompe con el capitalismo y el consumismo. Rompe con las ideas de la burguesía y normas represoras como el machismo, el racismo y el clasismo.

Los motivos de inspiración extraídos del sado y el bondage son sustituidos por la filosofia anticonsumista DIY ('do it yourself', hazlo tú mismo), aunque las cremalleras y correas se mantienen, y a las que se les suman imperdibles, cadenas, pinchos, candados, chapas, y todo tipo de artilugios metálicos con los que agujerear prendas y cuerpos en la renombrada 'Seditionaries'.

El simbolismo del punk está plagado de elementos metafóricos. Los collares de perro, los candados y las cadenas denuncian la alienación humana ('I Wanna be your dog', quiero ser tu perro, himno trans-generacional de The Stooges). Mientras que las prendas rotas y sucias rompen con las convenciones sociales de belleza, protocolo e higiene. Las cuchillas y demás objetos cortantes y punzantes representan el nihilismo, el sufrimiento, el dolor y el suicidio.

Basándose en el DIY, Vivienne exploraría y homenajearía la tradición y cultura de diferentes pueblos. Es así como el tartan escocés pasó a convertirse en uno de los emblemas del punk. El ahora icónico tejido emprendería un gran viaje y pasaría de ser exclusivo de la flor y nata inglesa, a ser tomado por el punk, revisitado por la propia Vivienne en su colección Anglomania más adelante en 1993, y retomado por grandes diseñadores como Alexander McQueen y Junya Watanabe en los '90 y 2000.

Pero volviendo al punk, llegaría un punto en que, como dice Vivienne, "ya no estaban atancando al sistema si no que se habían convertido en otra herramienta". 'Seditionaries' vivió los escasos 5 años que duró el punk, antes de que el sistema lo fagocitase y convirtiese en producto de consumo.

Con los precedentes culturales del rockabilly y el heavy (a principios de los '70 grupos como Black Sabbath o Led Zeppelin ya estaban creando y definiendo lo que sería el heavy metal), el punk recibió una atención mediática abrumadora. Los medios estaban prevenidos y a la vez expectantes por sacar la siguiente portada amarillista. Pero también asustados: ningún otro colectivo había sido tan impactante, delictivo y con tendencias a la autodestrucción como el punk.



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